Discovering Penda…











¿Por qué solo se tarda un minuto en decir hola, y toda una vida en decir adiós?

Siempre me asustaron los cambios, aunque todos los que he decidido hacer en mi vida han sido para mejor. Ahora, después de 9 meses toca volver a casa. Una parte de mí se siente feliz y realizada tras 9 meses de experiencias vividas, compartidas…momentos felices y momentos duros pero todos me ha ayudado a conocerme mejor a mí misma y  a saber mejor que es lo que quiero en la vida, o al menos que es lo que no quiero.

Las despedidas son duras, cuesta mucho decir adiós y más cuando sé que quizás no vuelva a ver a amigos con las que he compartido una etapa muy importante de mi vida y que me han enseñado a ser mejor persona. Voy a echar mucho de menos Bulgaria, a mis alumnos, mi mentora, mis compañeros de trabajo, mis viajes, la exquisita comida búlgara, mis intentos de defenderme en búlgaro, el cirílico, el hecho de ser “guiri” pero sentir que de algún modo pertenezco  aquí😦.

Me gustaría deciros cuál será mi próximo paso, pero ahora mismo lo único que sé es que vuelvo a casa por navidad, despúes de 10 años fuera vuelvo a mi ciudad, a Córdoba, es sólo una etapa de transición que no sé a donde me llevará, puede que vuelva a  Madrid o algún nuevo lugar.

Espero pronto volver a retomar este “diario de viaje” que por supuesto no queda clausurado con el fin de mi estancia en Bulgaria, seguirá siendo mi cuaderno de bitácora allí donde vaya.:) Gracias a todos los que me habéis leído y disfrutado con mis aventurillas.🙂

Nos vemos en Málaga el martes🙂.



Tras el éxito cosechado por Isma con su “videocurrículum” para conseguir destacar entre mas de 900 candidatos a un puesto, lanzamos la serie: “EL CANDIDATO”, aquí os dejo la sinopsis y la promo:

“Año 2010, crisis mundial. Como cualquier otro joven aunque sobradamente preparado, Isma está cansado de repartir curriculums a diestro y siniestro sin resultado.

En su particular búsqueda de curro, descreído de las páginas de empleo y sin ‘enchufe’ que le facilite el camino, decide ir más allá y grabar su propio videocurriculum para destacar entre más 900 candidatos a un puesto. Pero para sorpresa de todos sólo consiguió otro “no encajas en el perfil”.

Lejos de venirse abajo y gracias al apoyo conseguido durante la campaña viral, creó el suyo propio: dejó de ser el Isma de siempre para convertirse en El Candidato, un ‘superhéroe laboral’.

Esta serie surge como denuncia ante la situación del desempleo en España y pretende convertirse en una mirilla por la que observar la realidad de los que buscamos trabajo: entrevistas agotadoras, duras pruebas de idiomas, test interminables, llamadas que nunca se producen una y otra vez; y que finalmente te llevan a plantearte otras posibilidades como volver a estudiar, hacer unas oposiciones o irte al extranjero….

elCandidato no va a parar. Moverá cielo y tierra para encontrar su lugar y mientras tanto vivirá decenas de situaciones disparatadas para sorprender al ‘otro lado’: las empresas”.

Así que si estás parado y no encuentras trabajo, si cobras los malogrados 400 euros o el PER, si te han despedido por un embarazo, tu empresa te ha congelado el sueldo, eres becario, te sientes explotado, has sufrido un ERE…, y en definitiva, si también buscas curro y te sientes otro candidato más, sigue a El Candidato en la Red.

En tus manos está su futuro, nuestro futuro… muy pronto más detalles y el primer capítulo en Facebook y Twitter.

Gracias a Hungry Butterfly por la música y a Cordero por la caricatura :)



{noviembre 21, 2010}   “Misión casi imposible…”


16 horas, 4 autobuses, 3 coches diferentes y 1 grúa (ida y vuelta) y llegamos 20 minutos después de que cerrara sus puertas y nos quedamos sin dormir dentro de uno de los lugares más emblemáticos de Bulgaria: El Monasterio de Rila.

Salimos de Lovech a las 6 de la mañana rumbo Sofía, pedazo de madrugón para coger el segundo autobús que salía a las 10 de la mañana de la capital con dirección Dupnitsa y desde allí el tercero hasta Sapareva  Banya. Hasta aquí todo iba perfecto, una vez en Banya, nos faltaban sólo 10km hasta el siguiente pueblo donde cogeríamos el telesilla que nos llevaría casi a la cima de la montaña de Rila. Como no había autobuses, negociamos con un chico un precio bastante asequible y nos acercó con su coche hasta el telesilla, y aquí todo empezó a torcerse🙂.

El telesilla estaba roto y estabámos en mitad de la nada con la única posibilidad de subir andando dos horas cuesta arriba hasta el primer refugio, todo ello con el mochilón a la espalda, que remedio… pues nos echamos a andar.

A los 45 minutos de empezar la subida y bastante agotados, de pronto, aparecieron nuestros salvadores, una grúa que subía a llevar mercancía al primer refugio, así que de algo me tenía q servir ser mujer y rubia, jaja.

Paré a esa grúa y demostrando mi aprobado en búlgaro les pedí por favor que nos llevaran a la cima, aunque fuese en la parte de atrás. Al minuto yo me encontraba en la cabina en medio de los dos trabajadores manteniendo una divertida conversación en búlgaro y ellos partíos de la risa de mi manejo del idioma, pero vamos, que nos entendimos todo, jejej, e Isma en la parte de atrás disfrutando del paisaje, hasta que al girar una curva todo se volvió blanco. La temperatura bajo por debajo de los cero grados y al pobre Isma se le congelaron todas las partes de su cuerpo.

Al llegar al refugio, nos quedaban otras 3 horas andando por la nieve hasta Ivan Vasov, el regugio donde teníamos pensado pasar la noche, se encuentra a mitad de camino hasta el monasterio, pero acertadamente decidimos abortar la misión, sin zapatos apropiados y con la noche casi echándose encima creo que más bien hubiésemos protagonizado la película “Viven”, que miedo, y eso que miramos el tiempo antes de decidirnos a hacer el hiking hasta el monasterio los dos montañeros inexpertos, jaja, pero nunca puedes fiarte del tiempo búlgaro.

Así que sin mas opciones, pedí de nuevo a mis amables amigos de la grúa que nos acercaran al pueblo más cercano, y efectivamente así lo hicieron, después de todo no salió tan mal🙂.

Una vez en Dupnitsa de nuevo cogimos el autobús directamente hasta Rila, pero llegó con retraso y llegamos al pueblo casi a las 21 horas (habían pasado 15 horas desde que salimos de casa) y además no había taxis que nos llevasen al monasterio que está a 10km del pueblo. Gracias que un chico se ofreció a llevarnos, y por el camino nos paró la policía para pedirnos la documentación, jaja, si es que nos pasó de todo. Llegamos al monasterio a las 21.20 de la noche, a las 21.00 el monasterio había cerrado sus puertas, fué una pena después de todo no poder dormir en una de las habitaciones que los monjes ofrecen a los visitantes, aunque bueno dormir en el hotel de al lado con calefacción y ducha de agua caliente (algo que en el monasterio no hay) no fué mala opción después de 16 horas en la calle🙂.

Os preguntaréis si al menos mereció la pena, juzgad vosotros mismos:


La vuelta no fué para tanto, 2 autobúses, 2 tranvías y un coche, y nunca pensé que diría ésto al llegar a mi horrible casa de Lovech: “Hogar dulce hogar”.

La verdad que voy a echar muchísimo de menos estas aventurillas y el ser guiri, me encanta, así que quizás después de la navidad en casa vuelva a las andadas…🙂 y sino a explorar España, hay mucho que ver.🙂



Siempre me ha gustado dejar lo mejor para el final, como cuando te comes un bollicao y dejas la parte con más chocolate como último bocado,  así te queda buen sabor de boca (si alguien no te lo pide, jeje), pues algo así me ha pasado con Bulgaria.

Tras visitar todos los países balcánicos y muchas ciudades y pueblos del interior de Bulgaria, reservé lo mejor para el final. Tras el increíble hiking que me llevó a los seven lakes, mi penúltimo viaje como EVS ha sido a Belogradchik, un pequeño pueblo de 5.000 habitantes situado al noroeste del país casi haciendo frontera con Rumanía y Serbia.

Quién me habló de este lugar lo comparó con el “Cañón de Colorado”, pero  a la europea. Acertada comparación la de mi compañero de piso. Aunque mucho más pequeño, Belogradchik esta rodeado por rocas que en otros tiempos estuvieron cubiertas por el mar, el cuál las moldeó a su antojo para formar lo que hoy día es un monumento natural en sí mismo.

Las rocas, depende de la perspectiva desde donde las mires forman figuras diferentes, y gracias al tour en jeep que hicimos con un guía autóctono de la zona, tuvimos la suerte de apreciarlas todas, parando, durante los 12km de recorrido, en los lugares exactos desde donde son visibles, aquí os dejo algunas de ellas, chicos echadle imaginación antes de leer el pie de foto🙂.

* La gallina

* El lagarto

* Cabeza de elefante

* Castillo

* Orangutan

* Adam y Eva

* El oso (mi favorito)

* León o ficha de ajedrez

* Mano con 4 dedos

* El jinete

* Virgen con el niño en brazos

También visitamos la única fortaleza que aún sigue en pie de las varias que construyeron alrededor de las rocas para defenderse de las invasiones turcas. Entre sus muros pasé unas 3 horas disfrutando de las vistas y el aire que se respira desde las alturas🙂.

Sin duda, hay muchos tesoros como éste en Bulgaria, incluso desconocidos para los propios búlgaros, de hecho alguno de ellos no sabía ni situar en el mapa este maravilloso pueblo. Es una pena que el Gobierno no destine parte de su presupuesto a promocionar el turismo de su país😦. Y con tristeza leo también estas líneas que serán de las últimas que escriba desde Bulgaria, un país del que tanto he aprendido y tanto me ha enseñado, aveces bueno, otras no tanto, pero siempre sorprendiéndome🙂.




La primera imagen que ví de Bulgaria cuando supe que me venía aquí a hacer mi voluntariado fué la del monasterio de Rila, se podría decir que el lugar más emblemático del país Balcánico y por supuesto el primer lugar que visitarías si vienes de vacaciones. Pues bien, tras 8 meses y medio viviendo aquí y después de haber visitado todos los países que me rodean aún me quedaba pendiente “Rila y sus 7 Lakes”.

Lo que en principio iba a ser una visita al monasterio se convirtió en una ruta de hiking subiendo las montañas de Rila, las más altas  de Bulgaria y de los Balcanes. El macizo es además el sexto más alto de Europa, detrás del Cáucaso, los Alpes, Sierra Nevada, los Pirineos y el Monte Etna.

Está claro que una ruta tan complicada no podríamos haberla hecho sin nuestro guía profesional, Vasil. Le conocimos durante nuestros primeros días en Lovech, concretamente en el autobús que nos llevaba a Sofía para nuestro Arrival trainning, él nos ayudó a llegar al hotel donde nos alojabamos caminando bajo la nevada que caía aquel  9 de marzo.

Desde ese día, Isma y él se hiceron buenos amigos, incluso nuestras familias se alojaron en el hotel rural que los padres de Vasil tienen en el casco antiguo de Lovech y siempre nos han tratado muy bien. Vasil,  amante de los deportes de riesgo y  montañero profesional, nos llevó en coche hasta Rila donde empezaba nuestra ruta de hiking. Después  de 9 horas de viaje desde Lovech llegamos al lugar donde dejamos el coche, eran las 22 horas del sábado noche, nuestro plan: adentrarnos en el bosque con linternas en busca del refugio donde pasaríamos la noche🙂.

El camino era bastante complicado y en la oscuridad de la noche se hacía aún más dificil, pero aunque nos perdimos durante más de media hora, mereció la pena ver las estrellas y el cielo tan bonito que no se aprecia desde la ciudad, además confiabamos en nuestro guía🙂.

Durante el camino, por supuesto, no faltó un poco de vino casero y nuestras típicas historietas sacadas de estúpidas películas de “miedo” donde unos adolescentes se adentran en el la oscuridad de la noche y van desapareciendo uno a uno como por arte de magia, y como no, le tocaba a “La Rubia” ser la primera en desaparecer, aunque en este caso, perdía Isma, porque siendo la única tía no podía desaparecer la primera, a no ser que fuesen a protagonizar un “Brokeback Mountain”, je, je.

LLegamos al refugio dos horas después de empezar la ruta y tuvimos una agradable cena con los demás montañeros que se alojaban allí: vino, rakia, un picnic que la madre de Vasil había preparado, una conversación mezcla de búlgaro, inglés e italiano y muchas risas.

Pero ni siquiera el vino y la rakia evitaron que pasara tanto frío aquella noche, dormí con guantes, gorro, bufanda, 8 mantas…jaja.

A la mañana siguiente me despertó esta cosita que se subió a mi cama helado de frío:

y tras un fuerte desayuno, empezamos la ruta hasta alcanzar el primero de los 7 lakes, no imaginaba que sería tan duro, dos horas cuesta arriba sin parar, me costó, pero llegué.

En el primer lago paramos a comer algo de chocolate, consejo de montañero profesional, para reponer fuerzas y continuar bordeando la montaña para ver los otros 5 lagos, y digo 5, porqué nos faltó el más alto por ver, estaba a casi dos horas de distancia y se nos hacía de noche para volver al coche. Fueron 8 duras horas sin parar de caminar pero en las que tuve el privilegio de ver uno de los lugares más bonitos en los que he estado, las imágenes hablan por sí solas:

Llegué al coche casi sin sentirme las piernas pero con una sensación de bienestar interior increíble. 9 horas más de coche, en las que conduje la última parte del camino,  porque el pobre Vasil  se nos quedaba dormío,  y llegamos a Lovech a las 3 de la mañana del domingo.

La ruta desde los 7 lakes hasta el monasterio de Rila la hemos reservado para nuestro penúltimo fin de semana en Bulgaria, dicen que es aún más bonita que ésta.

Aún no me lo creo, pero ésto se acaba…:(




que te lleva a experimentar una realidad diferente a la tuya”.

Han pasado más de dos años desde mi primer viaje a Asia. Entonces me costó decidirme, me asustaba la idea de viajar sin más planificación que un billete de avión de ida y vuelta, la ruta iría surgiendo bajo los consejos sabios de la Lonely Planet o  los otros viajeros que me encontrase en el camino.
Quién me iba a decir cuando cogí aquel avión rumbo a Bangkok, que ese sería el comienzo de una larga lista de destinos que hoy llenan mi mochila de banderitas🙂.
Primero fue Thailandia y Camboya, después visité Praga, Holanda, Bélgica, Alemania y Turquía para volver de nuevo a Asia. Concretamente, le tocó el turno a India, un viaje que me marcó tanto que decidí dejar Madrid para vivir mi “Gran Experiencia Búlgara”. Desde aquí he visitado todos Los Balcanes: Serbia, Rumania, Montenegro, Bosnia, Croacia, Albania, Macedonia, Grecia y Kosovo (aunque España no lo reconozca como país).
A menos de un mes de mi vuelta a España y tras ocho meses trabajando como voluntaria como técnico de diseño, promoción  y organización de eventos en una ONG, me he dado cuenta que además de diseñar, viajar se ha convertido en otra de mis grandes pasiones.
Vine aquí buscando nuevas experiencias, ver la vida desde una perspectiva diferente, conocer otras culturas… y las he encontrado. Dicen que el mundo es como un libro abierto y quién no viaja  sólo ha leído la primera página… yo empecé “mi libro” y ahora no puedo parar.  Mi curiosidad es infinita , quiero fotografiar todo lo que veo, conocerlo, experimentarlo… Al fin y al cabo mi trabajo consiste en crear y no puedo crear sin haber vivido…

Así que no se me ha ocurrido mejor manera de mostrar mi trabajo que dando una vuelta al mundo…Preparad la mochila, que nos vamos!

!Pinchad aquí si queréis viajar conmigo…!

www.xolea.es

Cuando viajas, la curiosidad se vuelve continua, pues todo es nuevo y quieres conocerlo


Esta noche el señor Jota Linares se encuentra en Madrid  presentando su nuevo cotometraje “3,2 (lo que hacen las novias)”.  Éste se emitirá por primera vez en público dentro del festival “Cortos con Ñ”.  A 4000 km de distancia será la primera vez que, además de no haber participado en el montaje y postproducción del corto, no asista al estreno😦 .

Desde que terminamos la carrera he trabajado mano a mano con Javito ( lo de Jota es que no me gusta nada, jeje) ayudándole a darle forma a todas sus historias. Aún recuerdo el rodaje del primero “Las últimas palabras de Kurt Cobain”, en que el equipo los formábamos 4 personas que apenas sabíamos lo que estábamos haciendo y con escasos medios lo rodamos en mi casa del Paseo de los Tilos usando un carrito de la compra para hacer un traveling, jaja, además, mi escaso manejo del premiere hizo que tuviera que montarlo 2 veces🙂, pero eso sí ilusión y fé en Javi no nos faltaba🙂.

*Estremo de “Un Cuento de Hadas” en Los Baños del Carmen de Málaga”, 2007

Con 6 cortometrajes a sus espaldas, mi amigo, hermano y confidente, esta noche está presentando en sociedad su último y más ambicioso trabajo, para el que ha contado con el respaldo de un gran equipo técnico y actores de la talla de Marta Hazas, Sergio Mur y Juan Caballero, no me cabe la menor duda que va ser todo un éxito. Porque se lo merece, por ser un luchador, porque desde que lo conozco (hace ya 10 años) su pasión por el cine corre por sus venas, por persiguir su sueño a toda costa, por ser un gran profesional, el mejor amigo y el hermano que nunca tuve,  no puede hacer que me sienta más orgullosa de él y que esta noche tenga un nudo en el estómago, porque no es aquí, sentada delante del ordenador, escribiendo estas líneas donde yo debería estar😦.

Javito en los momentos difíciles recuerda lo que dice  ese magistral monólogo de Leyre: “… aunque creo que al final los sueños no son más que una excusa, pero una excusa muy GORDA, son la excusa para vivir.” Nunca dejes de perseguirlos, es lo que eres y lo que serás: “Un Gran Director”.

Para los que no hayáis tenido la oportunidad de asistir al evento de esta noche aquí os dejo el trailer y la sinopsis de “3,2 (lo que hacen las novias)” para que os entren muchas ganas de verlo… y para los que hayáis tenido la suerte de estar en el estreno, que sepáis que me dais mucha envidia!!:

“Ale (Juan Caballero) y Mariam (Marta Hazas) van a hacer realidad una vieja fantasía sexual. Él (Sergio Mur) es la pieza clave de ese deseo en el que ninguno de sus integrantes sabe que están a punto de abrir la caja de Pandora de los demonios sexuales …”

Te quiero muchísimo :))

 



Tras compartir un fin de semana con una familia de clase media-alta griega, nos fuimos a Ugarchin, el pueblo natal de nuestra mentora, donde aún viven sus padres, una humilde familia búlgara de clase media-baja, lo que para nosotros sería una familia agricultora  bastante pobre.

Hace unos 10 años, Ugarchin, era un pueblo de unos 3000 habitantes con mucha vida, bares, escuelas, ahora, es muy triste pasear por sus calles, casi todas las casas están abandonadas o habitadas por la única de persona de la familia que permanece en el pueblo, colegios cerrados, calles desiertas…

No obstante, lo que parecía que iba a ser un fin de semana muy aburrido con mi mentora y sus padres en un pueblo fantasma y tan sólo pudiendo comunicarnos en búlgaro, fué una gran experiencia y realmente “BÚLGARA”, con mayúsculas. Hablamos casi más búlgaro que en 8 meses y sin necesidad de diccionario para entendernos, comimos y bebimos los más típicos productos búlgaros caseros, nos vestimos con el traje tradicional e Isma incluso aprendío a hacer pan (eran las 6 de la mañana, yo aún dormía, jeje).

Los padres de Penka (mi mentora) tienen varias hectáreas de terreno que rodean su humilde casa donde siembran todos los productos que les dan de comer durante el año, además de gallinas e incluso un cerdo, así que, también aprovechamos para ayudarles  a recoger el huerto, sí, ya sé que no me véis, pero lo hice, he de reconocer que al recoger la primera mazorca de maíz me corte un dedo, pero me puse guantes y seguí con la recolecta🙂.

Está claro que soy una chica de ciudad, salta a la vista, pero he aprendido a adaptarme a las circunstancias y disfrutar con cada cosa que hago, no sé si volveré a tener un fin de semana tan “rural” como éste, pero lo que sí tengo claro, es que mi forma de disfrutar mi tiempo libre ha cambiado.

Aprovechar el día desde por la mañana temprano, pasear, hacer deporte, viajar o incluso quedarme en casa diseñado, leyendo o viendo series es lo que me apetece y me hace feliz🙂

Mi propósito cuando vuelva a España  es no perder esta sana costumbre de fin de semana, hay muchos lugares por explorar en España que aún no conozco y que me están esperando🙂



Se me resistió, pero finalmente, Grecia, el último país de los Balcanes que me faltaba por visitar se une a mi colección de banderitas, pero claro está, llegamos con incidentes de por medio.

Con un billete de tren comprado con más de un mes de antelación por tan sólo 15 e de Sofia a Tesalónica, justo ese día los trenes griegos se ponen en huelga, pero bueno, sólo tuvimos que pasar la noche en Sofía, que como tantas otras veces nos acogió nuestra amiga Mirey y partimos en el primer tren que salía a la mañana siguiente.

Allí nos esperaba Nicoletta, una muy buena amiga de Isma que conoció durante su estancia erasmus en Holanda, hace ya 8 años, yo no la conocía, pero sin duda, y además de ser una perfecta guía, me acogió en su casa como una amiga más.

Nada más salir de la estación de trenes de Tesalónica le dije a Isma: “No sé que tiene esta ciudad que me encanta y me parece familiar”, y unos minutos después me di cuenta que era la “luz”, una luz como la que tiene Málaga incluso si está nublado. A lo largo del día, fui descubriendo que además de la luz, Tesalónica tiene muchas cosas en común con Málaga, algo más grande, con 800.ooo habitantes es la segunda ciudad de Grecia después de Atenas, con puerto pero sin playa, una zona centro bien parecida a calle larios y plaza de la Constitución aunque llena de bares y restaurantes más que de tiendas.

Hasta que no vives en un país tan gris como Bulgaria, en el que es extraño y afortunado el día que te levantas y ves el sol, no aprecias la suerte de haber nacido en el sur donde casi cada día tenemos la suerte de verlo, sin duda, la luz de Málaga es la que mas brilla.

Además de la ciudad, el carácter griego me resultó muy parecido al andaluz, gente muy cercana, amable y cariñosa, se nota que soy andaluza, jeje.

Tras mi primera impresión de Grecia y sus gentes, fuimos a alquilar un coche para poder llegar a Drama, el pueblo natal de Nicoletta, y aquí llegó el segundo percance, Isma y yo nos olvidamos el carné de conducir en Lovech, jaja, la falta de costumbre, así que como siempre nos quedó el autobus.

“Drama”, cuyo nombre nos suena a tragedia, realmente viene de Hydra (agua), y es un pueblo de 55.000 habitantes situado al noreste de Grecia, curioso por sus parques, cuevas y la infinidad de graffitis que decoran sus paredes.

Allí pasamos un día con la familia de Nicoletta, nos recibieron en su preciosa casa con una increíble típica cena griega para después decubrir la marcha nocturna de Drama,  bares a rebosar de gente por todas partes…nada que ver con Lovech que supuestamente cuenta con la misma población🙂.

A la mañana siguiente, tras visistar las cuevas de Drama, volvimos a Tesalónica, nuestro plan, ir a un “Bousukia”, Mirey ya nos había contado lo que era y nos avisó de que era para gente con alto poder adquisitivo, pero teníamos mucha curiosidad de ver como era.

Os cuento, es como una especie de sala de conciertos con música típica griega en directo, el escenario sta rodeado de mesas donde se sientan los espectadores para consumir botellas de alcohol por el módico precio de unos 100 e por persona, ya que no se pueden pedir copas solas, además las camareras se pasean con bandejas llenas de clavales por las que pagas 5 euros y las tiras al escenario, vi alguno tirar unas 50 bandejas seguidas, jaja (250€), y si te animas también puedes subirte al escenario a bailar. ¿Os hacéis una idea? sino, aquí os dejo un vídeo del famoso Nikos Vertis, el que nosotros vimos, una estrella en Grecia:

Para  los que tengais curiosidad de verlo pero gastaros mas de 100 e en un rato sea demasiado, podéis hacer como nosotros, pagar 20 e por a entrada y ver el espéctaculo de pie sin necesidad de pedir botellas.🙂

Al día siguiente, con un poco de resaca, una sensación que casi había olvidado desde que estoy aquí, Nico nos llevo a comer a una taberna griega, una de las mejores comidas que he degustado, como la búlgara, la comida griega lleva queso por todas partes, sólo con eso, me ha conquistado y si de postre le unes un verdadero yogurt griego..ummmm

La noche del domingo nos esperaba el tren de vuelta a Sofia, aquí llegó el tercer incidente, después de 7 horas, entrando ya en la capital de Bulgaria, alguien se tiró a las vías del tren, asi que después de un buen rato parados, decidimos bajarnos atravesando las vías y salimos a la carretera sin saber ni donde estábamos, por los pelos cogimos el bus a Lovech y llegamos a tiempo al trabajo.

y bueno… aunque ya se me quitó la espinita de ir a Grecia, Atenas y Santorini (recomendación de Isma)  me esperan para mi próximo viaje a la Hélade🙂



Si os pregunto si alguna vez habéis soñado con volar, seguro que la mayoría de vosotros diríais que sí…o cuantas veces hemos visto series de ficción como “Superman” o en la actualidad “Héroes” y hemos dicho: “yo quiero el poder de Nathan Petrelli”!!!.

En realidad, no tenemos ni idea de que se siente, pero imaginamos que esa sensación de libertad tiene que ser impresionante.  Pero como ésto solo ocurre en la ficción, a Isma y a mi, no se nos ocurrió mejor manera de “acercarnos” a esa sensación que haciendo parapente. Así que, aconsejados por unas voluntarias españolas que viven en Sofía, cogimos nuestras mochilas y nos fuimos a “Sopot”, un pueblecito a 3 horas de Lovech situado a pie de los Balcanes.

Por el módico precio de 50€, nuestros instructores nos harían volar con ellos🙂. El cosquilleo en la barriga apareció nada más subirme en el telesilla, ( que además no tenía seguridad alguna), 30 minutos hasta alcanzar la cima de la montaña de la que saltaríamos unos minutos después.

Mientras me colocaba la indumentaria y los arneses que me unían a mi instructor,  le pregunte unas cinco veces que pasos debía seguir para el despegue, jaja.  Ivo, con 11 años de experiencia a sus espaldas, sólo me dijo: “just starts to run in front on me and you,ll feel how you,ll start to fly by yourself”… y tras dar unos pasos, mis pies se elevaron solos y comenzamos a volar :)).

Nunca me había planteando si tenía realmente miedo a las alturas, pero tras esta experiencia, si tenía alguno, desde luego que lo he superado, puestos a superar miedos, sumo uno más a mi lista: “Prueba superada”.

Aquí tenéis lo único que pude grabar con la cámara antes de que se me congelara la mano y dejara de sentirla (las fotos no pudo ser : ( ):

En definitiva, os lo recomiendo encarecidamente, ahora, sin duda, y teniendo una ligera idea de lo que significa volar, puedo decir, que me encanta estar en las alturas :)!!!

… y después del parapente, el primer deporte de riesgo que práctico, ¿ me atreveré con el paracaidismo? La verdad que subirme a una avioneta y saltar al vacío que da más rollo, pero si me atreví con el parapente, porque no intentarlo con la caída libre..:)



et cetera