Discovering Penda…











{mayo 31, 2010}   Plovdiv, “La ciudad de las 3 colinas”…


Odio los días en que me quedo dormida porque no escucho la alarma de mi despertador o simplemente lo apago sin opción a repetición cada 5 minutos, quizás debería cambiar la canción de “creep” de Radiohead que me despierta cada mañana por uno de esos sonidos odiosos de despertador que te entran ganas de tirar el móvil por la ventana. 🙂 Para mí, salir corriendo de casa sin tomarme mi primer café del día, equivale a la conocida expresión “levantarse con el pie izquierdo”.

Pues así, empezó nuestro viaje a Plovdiv… teníamos que coger el único autobús que comunica Lovech con Plovdiv a las 6.40 a.m. y esta vez “creep” no cumplió su misión de despertarme.  A las 6.10 a.m. pegué un salto de la cama, 20  minutos a pie nos separan de nuestra casa a la estación central, si hacéis el cálculo…mejor volverse a acostar, jeje, pero teniendo en cuenta que  unas 10 personas de diferentes nacionalidades estaban esperándonos allí, no podíamos permitirnos seguir aumentando nuestra fama de “españoles”, vamos que todos sabemos que la puntualidad no es nuestro fuerte, y aquí, en el Este, la fama la tenemos ganada.

Así que, con el pie izquierdo por delante,Isma y yo corrimos y llegamos a tiempo para coger el bus, bueno mini-bus, porque de largo, no me cabían las piernas en el asiento, y ya sabéis que muy alta no soy…  nos esperaban 4 horas y media de curvas, gritos de niños y malos olores!!

Cuando viajeis en transporte público por otro país, recordad que la comunidad hispano-hablante es muy amplia y en cualquier parte pueden entenderte, suerte que esta vez sólo criticábamos a los niños que no paraban de gritar, y no era su madre la que hablaba español…

Vera, una señora búlgara que vive en Madrid ocupaba el asiento delantero.  Había venido a su país, con motivo del Día de los Difuntos, que aquí tiene su festividad el día 22 de mayo, para visitar a su marido, y tuvimos la suerte de que se cruzara en nuestro camino. Siempre la recordaré por “la mujer de las tostadas”, gracias a ella pudimos degustar las primeras tostadas con mantequilla en un bar búlgaro. Y os preguntaréis, después de 3 meses allí y siendo el desayuno  la mejor comida del día para mí, no habéis tomado tostadas en un bar? muy fácil, si a  nuestro dominio del idioma le sumas que los búlgaros no desayunan tostadas, encontraréis la respuesta. 😉 y es que donde se pongan unas tostadas con aceite de oliva que se quite un vanisha o un trozo de pizza como acostumbran tomar aqui, pero eso sí, hay q reconocer que los productos caseros no tienen comparación con los nuestros, así que, para terminar nuestro desayuno como se merece, tomamos un yogurt “homemade” que nada tiene q ver con nuestros habituales danone o hacendado.

*YOGURT EN MAYÚSCULAS

Así que, una vez calmado mi mal humor mañanero, prometimos a Vera que le haremos una visita en el bar que tiene en Madrid, ella a cambio, nos cocinará Vanisha, pero no a la hora del desayuno :), con gente asi no es de extrañar que cada día estemos más encantados de estar aquí.

Nos encontramos con los otros voluntarios  alrededor de las 11 de la mañana, un encuentro que prueba como el SVE cumple su objetivo: intercambiar, conocer, aprender, viajar, divertirse, compartir, hacer buenos amigos. 🙂 y aunque no me gusten las despedidas, el motivo de nuestra visita a la ciudad habitada más antigua de Europa fué decir  “hasta pronto” a nuestras queridas amigas de Letonia y Rumania, las 3  “inas”: Inna, Karina, y Cristina, je, je :). Desde que llegamos a Bulgaria y nos conocimos en nuestro arrival training hemos compartido muy buenos momentos juntas y tras 3 meses de estancia en Bulgaria nuestras ” inas” vuelven a sus países de origen. Riga, Bucarest y España ya están en la lista de próximos destinos de “encuentros voluntarios”.

En la cita hubo nacionalidades para todos los “gustos”: británica, brasileira, serbia, búlgara, letona, rumana, india, española… y como escenario, “la ciudad de las 3 colinas” y la segunda más grande de Bulgaria después de Sofía. Además, en este viaje contamos con dos guías autóctonos de la ciudad que se encargaron de enseñarnos sus lugares más destacados en el tiempo récord de 8 horas, pero claro, jugaban con la ventaja de tener coche, lo que me hizo recordar después de 3 meses, cuanto echo de menos conducir y a mi polito :). He cogido mas autobuses, trenes y transporte público en general en Bulgaria que en toda mi vida…después de ésto no volveré a quejarme del metro de Madrid, lo prometo :).

Y llegó el momento de hablaros de historia… Plovdiv guarda ruinas monumentales con más de 200 sitios arqueológicos, la mezquita Dzhumaya, que recuerda los largos siglos de presencia turca en el país, la calle comercial y peatonal  Kynaz Alexander, con edificios de colores pastel y terrazas donde degustar delicioso café. Pero, sin duda, la joya de Plovdiv es su ciudad vieja donde la mayoría de edificios datan de los siglos XVIII y XIX. Las callejuelas permanecen empedradas como antaño e incluso puedes encontrar mujeres vendiendo bordados típicos de Bulgaria o pintores recreando la antigua Filipópolis (uno de los tantos nombres con que ha sido bautizada Plovdiv desde sus orígenes). Algunas de las casas han sido convertidas en museo, como la casa Balabanov, la Hindlian o el museo Etnográfico. Y si nos remontamos al siglo II tenemos el magnífico anfiteatro romano que puedes visitar por tan sólo 1 lev (0,50€) si dices que eres estudiante, ni siquieran piden que lo acredites. En verano también alberga representaciones teatrales.

*Anfiteatro romano

No creáis que hicimos todo este recorrido sin detenernos  a reponer fuerzas. Uno de nuestros guías nos llevó a la  “mehaná de su familia”, desde luego, si por algo me ha conquistado este país es por su deliciosa comida, shopska salata, kavarma y vuelvo a insistir, cuando hablamos de “yogurt búlgaro” la palabra adquiere otro significado y si a eso le añades fresas silvestres y nueces..voilà, ahí tienes nuestro postre, todo ello por el módico precio de 6€!!!

y tras el postre  admiraremos las vistas desde las alturas…que por cierto, descubrimos que Lovech no es la única ciudad de los países balcánicos que cuenta con un puente cubierto..no hay q irse muy lejos..a 4 horas tenemos uno..jaja, como somos aveces defendiendo y exajerando lo que es nuestro 🙂

*Vistas desde el mirador. Al fondo podéis ver el puende cubierto

Sobre las 7 de la tarde despedimos a parte del grupo en la estación de tren, sólo algunos nos quedamos a explorar la marcha nocturna de la que dicen es la ciudad más interesante del país balcánico. A pesar de estar levantada desde las 6, siempre hay hueco para escuchar buena música y tomar unas cervezas, además, en buena compañia, todo sabe mejor. Vlado ( el chico serbio) y yo acabamos en la barra de un bar alternativo del centro de Plovdiv bebiendo, conversando entre inglés, búlgaro y español y echando unas risas.

A la mañana siguiente me doy cuenta que estoy perdiendo facultades, será la edad?, la vida búlgara? las resacas ya no son lo que eran, y sólo con unas cervezas..donde quedaron esas noches de pasion, ohm, y antros de mala muerte donde sólo quedan personajillos echando la mañana…?

Pero nada que no arregle un buen café, un ibuprofeno y unas tostaditas…lista par volver a la atracción del mini-bus, sus curvas, botes y malos olores..no sin antes ser timados por un taxista que nos cobró casi el doble por llevarnos a la estación de bus, cuando seamos capaces de quejarnos en búlgaro se van a enterar..jajaj, por ahora seguiremos insultándoles en español 🙂

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